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Acá no puede vivir nada Necesitaba una jaula para mi exposición. Tenía dos cuadros, uno en frente del otro. El de la derecha se llamaba "aunque la jaula sea de oro" y el de la izquierda era una imagen de un tiburón gigante en fondo rojo "depre/dador"…La jaula iría en medio de los dos cuadros, muy cerca de "aunque la jaula sea de oro". Fuimos a "La Acocota", un mercado de la ciudad en el que abundan los vendedores de mascotas, los negocios de aves y jaulas… nos paramos en "El tucan", algo me decía que estaba en el negocio correcto, se acerco un señor, amable y me dijo: —¿En qué le sirvo güero? Supe que el güero era yo porque se dirigió a mí, aunque de güero no tengo nada. Pregunté por las jaulas, jaulas negras. —Que pasó güero¡¡¡, ¿qué vas a meter un cuervo? Le contesté que no. Sólo eso, que no. Después de revolver por un montón de jaulas, encontré unas en forma de casitas, muy chiquitas, me llamaron la atención por el tamaño y el sentido de encierro que implicaban. Las miré por un rato, pensé que me alcanzaría para comprar varias, pintarlas de negro, y ponerlas en el piso a manera de una pequeña ciudad de jaulas. También me gustan los pajaritos, entonces a la vez que preguntaba por las jaulas igualmente preguntaba por algunas aves: —Oiga, joven, ¿y cuánto cuestan estos periquitos?, ¿y esos canarios? Ni yo era güero ni el era joven, pero nos acomodamos con los sobrenombres…Le volví a preguntar: —Oiga, ¿en cuanto me vende 50 jaulitas de estas pequeñitas? Pero las necesito negras. Se quedó pensando, me dio el precio… seguí mirando los pajaritos y preguntando precios, no habían pasado ni 30 segundos cuando el joven, se me acercó afligido; me tomó del brazo… —Oye, güero y depués de unos segundos me dijo: —acá no puede vivir nada. En ese preciso momento entendí que ésas eran, exactamente, las jaulas que necesitaba. Monté mi instalación/exposición tal y como lo había planeado, ahora con la frase del pajarero en la entrada: "acá no puede vivir nada".
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